Cuatro clases al mes para construir una práctica real. El torno no se aprende en un día — se aprende en muchos. Este es el paquete que más recomendamos.
El torno exige repetición. Las manos aprenden antes que la cabeza. Con 4 sesiones al mes se nota el salto de la segunda a la cuarta.
Volver a la base. Postura, respiración, presión. La pieza que antes se te caía ahora sube.
Taza, bol, plato. Repetición de familias. Tu taza se vuelve tu taza.
Elegir, aplicar, combinar. Aprendés qué pasa con el rojo sobre el crudo.
Un proyecto personal. Algo que sale de vos, no del manual.
Agendá vos misma según tu semana. Martes a sábado, turnos de mañana o tarde.
Horneadas, esmaltadas y listas para llevar. Lo que sale mejor se queda, lo demás se recicla.
Tu balda con tu nombre. Piezas en proceso, proyectos, herramientas que quieras dejar.
Descuento permanente en las piezas del estudio.
Preventa a talleres mensuales (rakú, oxidación, superficies).
Grupo de WhatsApp con otras practicantes. Intercambio de piezas, visitas a ferias.